viernes, 1 de noviembre de 2019

UNA CARTA QUE NO DICE ADIÓS Y SE DESPIDE

   
 

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Una carta que no dice adiós y se despide...
Es noche ya. La lluvia ha dejado las calles húmedas, los árboles se sacuden y las gotas brotan como lágrimas dulces, y traviesas...
Hace frío y llueve en mi corazón... Pienso... Me hago mil preguntas, deseo gritar y que mi grito traspase las colinas, entre por tu ventana y se cuele en tus oídos... No escuchas mis ruegos por más que grito y grito. No te interesa cualquier situación que yo pueda estar pasando.
Nada importa ya.
Ni siquiera despedir. Ni una última mirada que de pronto pueda revivir tu corazón que para mí ya está muerto. Y el mío, mi corazón... Ese romántico e invadido de pequeños detalles que hacen grande mi vida... Ese mi corazón y ésImagenta vida que no te dejan de amar y de esperar... Que seguro aún en la tumba fría y solitaria, seguirá emitiendo sus latidos y haciendo señas, tratando de ocupar un espacio en tu vida y coqueteos a tus manos para que regresen y estén aquí entre la mías.
Afuera la lluvia, adentro mi llanto. El que te dice adiós en esta noche fría, en silencio, con el eco de la poesía que escribo cada día y con la soledad junto a mí, como siempre seguirá y jamás dejará de estar.
Hace frío... tu puesto continúa vacío... Allí te veo... en el silencio de tu ausencia y en la presencia que me ha dejado tu olvido... Y en tus sueños, esos que no cuentas en tu voz, pero que delatas en tus versos, aquellos tan amados...
Y no importa el vacío y el desgarro en mi adentro... Con todo el dolor de nuestro pasado y la soledad de éste futuro... ¡Te sigo amando...! ¡Nada importa...!


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